En la actual Junta Central Electoral existe una decidida voluntad de llevar a cabo acciones tendentes a mejorar sustancialmente todo lo relativo a la administración y organización de los procesos electorales, así como todas las responsabilidades que en materia de registro civil de identidad tiene la institución.

Estamos conscientes de que los nuevos tiempos exigen que las instituciones, de manera constante, mejoren los sistemas de información, optimicen el uso de los recursos, agilicen los procesos, y brinden resultados de forma eficiente y oportuna. Para ello es necesario que se establezcan mecanismos que permitan un efectivo seguimiento, control y evaluación de los procesos, de forma tal, que se puedan identificar los posibles problemas y sus respectivas soluciones.

Por lo antes expuesto el proceso de planificación busca proporcionar a la institución una herramienta contentiva de acciones pautadas a largo, mediano y corto plazo, de manera, que la misma sirva de orientación y marco referencial del trabajo que realizan las distintas instancias y áreas de la institución, y sobre todo permita tomar las decisiones orientadas hacia el logro de los objetivos y metas deseados. Por ello, el proceso debe basarse en la definición de una filosofía organizacional en la que se conjuguen la visión de futuro, la misión institucional y los valores y principios a ser asumidos por el personal humano que forma parte de la institución.

Las principales razones que nos han llevado a impulsar la preparación del presente plan estratégico son, entre otras, las siguientes:

a. Promover un ambiente que propicie la mejora continua, la creatividad e innovación, así como el desarrollo profesional de todo el personal que forma parte de la Junta Central Electoral.

b. Dirigir todos los esfuerzos de la institución a consolidar el trabajo cuyos resultados estén basados en la eficiencia y calidad de los servicios que ofrece la institución y sus dependencias, de manera que podamos crear nuevas formas de trabajos que nos permitan responder a los requerimientos y exigencias que demande la ciudadanía.

c. Dar inicio a una nueva cultura y pensamiento institucional basada en valores fundamentales, como son la Transparencia, Credibilidad, Honestidad, Lealtad, Eficiencia y Equidad, de forma tal, que se puedan asumir y enfrentar con éxitos los compromisos y nuevos retos institucionales.